
Ayer desperté desconcertado sin saber quien soy, sin saber en donde amanecí, sudando trate de hilar pensamientos de alguna manera coherente que me ayudará a descifrar quien era yo, deje la cama cuando divisé un espejo, la luz entraba por una ventana semiabierta e iluminaba tímidamente la habitación, llena de artículos comunes que sin embargo no recordaba fueran míos, mire al espejo y el rostro me parecía un rostro ajeno, no recordaba esos ojos, ni los labios, sentado en la orilla de la cama desesperado trate de recordar algo, un indicio de mi existencia un motivo, cualquier motivo que diera sentido a mi conciencia, sin resultado alguno cambie de estrategia, esto es un sueño me dije en repetidas ocasiones y pasaron las horas y yo seguí allí con plena conciencia del tiempo, del espacio, de que era real, de carne y hueso, sin memoria aparente, no recordaba un solo nombre, un solo día, un solo instante de mi vida, no sabía mi nombre ni mi edad, sin embargo sabía para que servían por ejemplo los espejos, la televisión, la ropa, todos los electrónicos, la ducha, la cama, conocía la historia de ajenos, sabía en que país vivía, los libros, de los cuales había varios sobre una mesilla, conocía a los autores pero no recordaba haberlos leído, todo respecto a mí era nuevo, todo parecía estar ocurriendo por primera vez, había dos puertas las cuales no me atrevía a abrir, solo las contemplaba esperando que alguien entrara, esperé quizás dos horas hasta que decidí abrir una de ellas, el miedo se apodero de mí de la manera más absurda, tenía miedo de no encontrar nada detrás de las puertas, de verme atrapado en la nada, poco a poco la abrí, mis ojos atentos trataban de obtener una imagen, deseaba con vehemencia que hubiese algo, la luz se apodero de las formas y creo sombras, respire con alivio, era un baño, volví a cerrarla estrepitosamente, pero el miedo no se fue, aún había una puerta por abrir y quizás el baño era solo parte de la prisión en la que creía estar, no la abrí inmediatamente, espere varios minutos sentado, deseando que alguien entrara y me dijera ¿acaso no piensas ir a trabajar? Y yo podría abrazarme con fuerza a su cuerpo y me diría quien soy y porque no recuerdo nada, pero espere en vano, nadie entró, me deshice del miedo nuevamente, en realidad nunca se fue, pero me permitió ponerme en pie y dar los cuatro pasos necesarios hacia la otra puerta, tomé la perilla y la gire lentamente, así con la perilla girada completamente jale la puerta en un movimiento rápido, se me escapo un sonido de tranquilidad y dibuje una sonrisa, aunque fue instantánea y solo duró unos segundos, las dudas comenzaron a adueñarse de mi nuevamente, no reconocía la casa, no me era familiar en lo absoluto, estaba el comedor, la cocina, una sala, dos puertas más, y una escalera, corrí a la siguiente puerta y la abrí de un solo movimiento, era otro baño la cerré y embestí la siguiente esa ultima daba a un patio y a otra puerta, pero esta era de metal y supe inmediatamente que daba a la calle, el sol me cegó y regrese la mirada, no podía salir no sabia a donde ir, así que decidí explorar la casa en busca de recuerdos, subí las escaleras y encontré más puertas, cuatro de madera y una de metal, me imagine que detrás de la puerta de metal había un espacio sin techo por la luz que dejaban entrar sus ventanas, la abrí y en efecto, se trataba de un balcón, me acerque a la orilla vi gente pasar por la calle, quise gritarles pero me pareció algo tonto, quizás pensarían que estoy loco, comprendí claramente que esto no era un sueño, que esto era una realidad que compartía con todas esas personas que transitaban la calle, me sentí impotente, como si yo fuera nada, sin memorias, sin nada.
Cuando volví al interior de la casa comencé a abrir las puertas, un baño y tres habitaciones más, todas arregladas y limpias, con artículos varios, definitivamente la casa no estaba abandonada y era probable de que se tratara de familiares, sin embargo no obtuve ninguna respuesta, no recordé absolutamente nada, estaba frustrado, a cada mirada le correspondían miles de dudas y teorías y nada comprendía. Baje nuevamente a la planta baja, no había comido nada hasta entonces y fui a la cocina, la lógica elementalmente no me falló en asuntos básicos, debía de haber comida pensé y así fue había mucha comida, cubiertos, enseres etc. Si quitáramos mi falta de recuerdos hubiese sido una escena de lo mas normal, pero la realidad es que no familiarizaba nada, no recordaba ningún rostro como no recordaba el propio, estaba agotado, solo quería dormir y despertar como si nada hubiese ocurrido, despertar y continuar con mi vida, verme en el espejo y recordar el momento en que decidí dejarme la barba, cuanto hacía que no me cortaba el cabello, fue cuando por el espejo advertí una fotografía y se me helaron los pies, voltee para ubicarla con precisión, la tome en mis manos y sentí como mi corazón se destrozo en el instante, la recordaba, sabía su nombre, una enorme tristeza me apresó, supe que esa mujer era el amor de mi vida y había muerto, no supe cuando, no supe porque, solo que había muerto…y eso recuerdo de ayer.
Hoy ya no me importa saber quien soy.