miércoles 18 de abril de 2007

Aprendí (muy tarde)


Aprendí que aprender se da con el paso de los días
Comprendí que las palabras son una mentira sostenida
Que la eternidad solo es vanidad
Que los sueños son el espejo de la realidad
Que cuando digo “la vida” pienso en la muerte
Que la felicidad existe y muchos la niegan
Que dios es más humano que yo
Que para siempre es mucho tiempo
Y sin embargo el tiempo no existe
Que reflexionar nos da más dudas que respuestas
Que la educación es la destrucción de la voluntad
Que la moral no conoce la tolerancia
Que el rostro es nuestra primera máscara
Que la esperanza es una enfermedad
Sé que exigimos lo que no podemos dar
Que la mentira es más lucrativa que la verdad
Que el altruismo es una mentira más
Que la memoria colectiva olvida por convicción
Que la sabiduría es exclusiva de los que se equivocan
Que nos empeñamos en destruir lo que construyen los demás
Que se aprende siempre muy tarde
Pero nunca se deja de aprender…

lunes 16 de abril de 2007

Memoria Perdida

Ayer desperté desconcertado sin saber quien soy, sin saber en donde amanecí, sudando trate de hilar pensamientos de alguna manera coherente que me ayudará a descifrar quien era yo, deje la cama cuando divisé un espejo, la luz entraba por una ventana semiabierta e iluminaba tímidamente la habitación, llena de artículos comunes que sin embargo no recordaba fueran míos, mire al espejo y el rostro me parecía un rostro ajeno, no recordaba esos ojos, ni los labios, sentado en la orilla de la cama desesperado trate de recordar algo, un indicio de mi existencia un motivo, cualquier motivo que diera sentido a mi conciencia, sin resultado alguno cambie de estrategia, esto es un sueño me dije en repetidas ocasiones y pasaron las horas y yo seguí allí con plena conciencia del tiempo, del espacio, de que era real, de carne y hueso, sin memoria aparente, no recordaba un solo nombre, un solo día, un solo instante de mi vida, no sabía mi nombre ni mi edad, sin embargo sabía para que servían por ejemplo los espejos, la televisión, la ropa, todos los electrónicos, la ducha, la cama, conocía la historia de ajenos, sabía en que país vivía, los libros, de los cuales había varios sobre una mesilla, conocía a los autores pero no recordaba haberlos leído, todo respecto a mí era nuevo, todo parecía estar ocurriendo por primera vez, había dos puertas las cuales no me atrevía a abrir, solo las contemplaba esperando que alguien entrara, esperé quizás dos horas hasta que decidí abrir una de ellas, el miedo se apodero de mí de la manera más absurda, tenía miedo de no encontrar nada detrás de las puertas, de verme atrapado en la nada, poco a poco la abrí, mis ojos atentos trataban de obtener una imagen, deseaba con vehemencia que hubiese algo, la luz se apodero de las formas y creo sombras, respire con alivio, era un baño, volví a cerrarla estrepitosamente, pero el miedo no se fue, aún había una puerta por abrir y quizás el baño era solo parte de la prisión en la que creía estar, no la abrí inmediatamente, espere varios minutos sentado, deseando que alguien entrara y me dijera ¿acaso no piensas ir a trabajar? Y yo podría abrazarme con fuerza a su cuerpo y me diría quien soy y porque no recuerdo nada, pero espere en vano, nadie entró, me deshice del miedo nuevamente, en realidad nunca se fue, pero me permitió ponerme en pie y dar los cuatro pasos necesarios hacia la otra puerta, tomé la perilla y la gire lentamente, así con la perilla girada completamente jale la puerta en un movimiento rápido, se me escapo un sonido de tranquilidad y dibuje una sonrisa, aunque fue instantánea y solo duró unos segundos, las dudas comenzaron a adueñarse de mi nuevamente, no reconocía la casa, no me era familiar en lo absoluto, estaba el comedor, la cocina, una sala, dos puertas más, y una escalera, corrí a la siguiente puerta y la abrí de un solo movimiento, era otro baño la cerré y embestí la siguiente esa ultima daba a un patio y a otra puerta, pero esta era de metal y supe inmediatamente que daba a la calle, el sol me cegó y regrese la mirada, no podía salir no sabia a donde ir, así que decidí explorar la casa en busca de recuerdos, subí las escaleras y encontré más puertas, cuatro de madera y una de metal, me imagine que detrás de la puerta de metal había un espacio sin techo por la luz que dejaban entrar sus ventanas, la abrí y en efecto, se trataba de un balcón, me acerque a la orilla vi gente pasar por la calle, quise gritarles pero me pareció algo tonto, quizás pensarían que estoy loco, comprendí claramente que esto no era un sueño, que esto era una realidad que compartía con todas esas personas que transitaban la calle, me sentí impotente, como si yo fuera nada, sin memorias, sin nada.

Cuando volví al interior de la casa comencé a abrir las puertas, un baño y tres habitaciones más, todas arregladas y limpias, con artículos varios, definitivamente la casa no estaba abandonada y era probable de que se tratara de familiares, sin embargo no obtuve ninguna respuesta, no recordé absolutamente nada, estaba frustrado, a cada mirada le correspondían miles de dudas y teorías y nada comprendía. Baje nuevamente a la planta baja, no había comido nada hasta entonces y fui a la cocina, la lógica elementalmente no me falló en asuntos básicos, debía de haber comida pensé y así fue había mucha comida, cubiertos, enseres etc. Si quitáramos mi falta de recuerdos hubiese sido una escena de lo mas normal, pero la realidad es que no familiarizaba nada, no recordaba ningún rostro como no recordaba el propio, estaba agotado, solo quería dormir y despertar como si nada hubiese ocurrido, despertar y continuar con mi vida, verme en el espejo y recordar el momento en que decidí dejarme la barba, cuanto hacía que no me cortaba el cabello, fue cuando por el espejo advertí una fotografía y se me helaron los pies, voltee para ubicarla con precisión, la tome en mis manos y sentí como mi corazón se destrozo en el instante, la recordaba, sabía su nombre, una enorme tristeza me apresó, supe que esa mujer era el amor de mi vida y había muerto, no supe cuando, no supe porque, solo que había muerto…y eso recuerdo de ayer.

Hoy ya no me importa saber quien soy.

lunes 9 de abril de 2007

Sólo Eso.


La vida se me acaba, a mi que soñé ser eterno
Y entre sueños la vida se me escurrió por los dedos
Se me agota el tiempo, solo el tiempo es perpetuo
Y yo recuerdo y sólo eso.

La vida se me acaba, esta enfermedad de instantes
Y entre instantes la vida se me hizo piedra
Se me agota la respiración, la muerte siempre espera
Y yo recuerdo y sólo eso.

Olvídame vida porque yo ni siquiera sabré de ti
Mis memorias serán instantes olvidados,
Mi eternidad nunca será perpetua,
Y yo seré un recuerdo y sólo eso.

Y yo seré un instante, perpetuo,
Un recuerdo que se erosiona con el tiempo
Sólo eso.

miércoles 4 de abril de 2007

Conversación Con La Luna I


Sobre la mesa de la noche, laxo converso con la Luna de la falaz eternidad de la vida, en los bolsillos de la retórica guardo las impresiones personales de un tiempo inexistente, de ese fardo que cargamos y medimos y nos invita a ser perpetuos, el viento me canta al oído y me cuenta secretos, Luna dime si miento, tu silencio solo me recuerda la habitación en donde digo la verdad cuando nadie me escucha, Luna dime si miento, lo ves nisiquiera tu te escapas de la exigua eternidad, de la fuga onírica buscando ser más que un grano de arena en el espacio que nos recuerda esta seca soledad, ¿por qué Luna, por qué nos engaña la realidad? No seduce, nos invita a quitar el velo, nos promete respuestas y solo nos entrega más dudas, acaso dudar es la condición de nuestra existencia, acaso dudar es una enfermedad que se cura, y ¿cómo dejar de dudar? si yo dudo hasta de mis recuerdos, si dudo ser quien te habla en este momento, si dudo del tiempo, de la ciencia, si dudo que me entiendas.

Luna es verdad, la realidad solo sirve para ser realidad, es verdad, la perpetuidad no es una cuestión de tiempo ni de un regalo de alguna deidad, es verdad Luna, las desmemorias de los instantes perpetuos es solo un juego de dementes que dicen realidades aparte y lejanas a su propia muerte, si, porque olvidar es sencillo, pero como olvidar lo único que nos ofrece un poco de la posteridad, si Luna, pero, ¿y qué es la verdad?, como se que no miento cuando digo la verdad, como se que no miento cuando desecho mis propios sueños y esperanzas, cuando aviento mi cuerpo doliente en la fosa común de la humanidad, ¿cómo saber si no estoy loco?, ¿cómo saber si los locos son los demás?.

lunes 2 de abril de 2007

Juntos y Eternos


Escucha el canto del fuego
Observándonos, fingiendo
Cómplice de nuestros cuerpos
Calentando pensamientos
Desnudos a su luz y sombra
¿Sientes como nos perdemos?
Buscando en la memoria
Respuestas que no tenemos
Creando falaces historias
De las cosas que no entendemos
¿Sientes la inverosímil verdad?

Mira la imposibilidad de las estrellas
Tranquilas en la distancia
Complaciendo noches y miradas
Destruyendo nuestros egos
Provocando batallas con el deseo
¿Sientes la abrumadora pequeñez?
De nuestras vidas fugaces
Perdidas en las noches
Inventando palabras incompresibles
Para intentar ser un imposible
¿Sientes la opresora realidad?

Mira mis ojos cristalinos
Un espejo del mundo externo
Sublime entre los sentidos
Construyendo imágenes con tu cuerpo
Hipnotizando tu tiempo
¿Sientes el amor con que te reflejan?
¿Qué importa si el fuego nos llena de dudas,
Si la eternidad nos hace diminutos,
Si nunca alcanzamos las estrellas,
Si no nos dicen nada los cuentos?
¿Sientes como la soledad se escapa?

¿Sientes como, después de todo,
Podemos ser eternos?
Mírame y olvida el tiempo.