La Piel
Esclavos, quien ha sido el dueño de las generaciones si no las generaciones anteriores, quien el dueño de la rabia y la intolerancia con la que concedemos la vida o la quitamos (o quisiéramos hacerlo), no somos sino un remedo de nuestra imaginación, de nuestros dioses moralmente perfectos, nosotros en el idilio y los dioses en los libros y en las piedra y a aquellos que vuelan les cortamos las alas cuando lo que deberíamos hacer es cortar la cabeza a aquellos que se arrastran.
Sentirse superior es solo una afirmación de debilidad, gritar y amenazar confirma que somos incapaces de obtener por medio de nuestra ventaja evolutiva lo que queremos, un deseo firme tiene poder, un capricho se esconde a la luz, así ocultos aquellas sombras inferiores con palabras de grandeza niegan a sus dueños pero actúan como ellos, niegan a un dios pero aceptan otra quimera, preferiblemente mal vista por sus dueños; la sociedad, matan a sus semejantes porque a los superiores no los podrían alcanzar.
La soberbia exacerbada de una paría confirmará la existencia de otro ser homogéneo, una copia tras otra de esos seres sin identidad, formando la contracultura mediante un proceso idéntico a la formación de los grupos sociales culturalmente aceptados, todo esta ahí, los grupos disuelven los pensamientos, solo una voz se alza, como miles de cerdos con una sola cabeza, solo defecando sobre sus mismas convicciones. En el peor de los casos grupos ávidos de una identidad y con una xenofobia latente, forman lo que Nietzsche tanto repudio y para ocultarse utilizan sus palabras en pro del crecimiento de su peste.
Sentirse superior es solo una afirmación de debilidad, gritar y amenazar confirma que somos incapaces de obtener por medio de nuestra ventaja evolutiva lo que queremos, un deseo firme tiene poder, un capricho se esconde a la luz, así ocultos aquellas sombras inferiores con palabras de grandeza niegan a sus dueños pero actúan como ellos, niegan a un dios pero aceptan otra quimera, preferiblemente mal vista por sus dueños; la sociedad, matan a sus semejantes porque a los superiores no los podrían alcanzar.
La soberbia exacerbada de una paría confirmará la existencia de otro ser homogéneo, una copia tras otra de esos seres sin identidad, formando la contracultura mediante un proceso idéntico a la formación de los grupos sociales culturalmente aceptados, todo esta ahí, los grupos disuelven los pensamientos, solo una voz se alza, como miles de cerdos con una sola cabeza, solo defecando sobre sus mismas convicciones. En el peor de los casos grupos ávidos de una identidad y con una xenofobia latente, forman lo que Nietzsche tanto repudio y para ocultarse utilizan sus palabras en pro del crecimiento de su peste.
Ninguna diferencia física nos hace superiores, solo la fuerza de las convicciones.
… Y aún creemos que la piel nos hace superiores….
… Y aún creemos que la piel nos hace superiores….







