México
El país respira cansado, respira viejo y transpira absurdo, no podría ser de otra manera, con la actitud de este pueblo permisionista, y por consecuencia le sucede la pobreza, le sucede que entre pocos lo tienen todo, le sucede que se prefiere la ficción de una democracia de votaciones que asegurarla mediante el ejercicio de los derechos y la educación, sucede que sindicatos consumen los recursos que salvarían de la desnutrición a los olvidados pueblos indígenas.
Este país es tan hermoso, tan abundante, tan trabajador, tan diverso y tan pobre, tan decadente, las generaciones antiguas se han encargado de entregarnos un presente en donde no sabemos exigir, un presente que nos condena a un futuro de vicisitudes inexorables, que nos aproxima a un futuro en donde no tenemos cabida.
Quizás soy yo, quizás somos miles de jóvenes hartos de ver a personajillos políticos haciéndose más poderosos, de verle la podredumbre millonaria a las altas esferas sociales, de ver las calles sucias como si fuéramos puercos, de ver como nuestros antiguos hacen votos de castigo, de ver como este país le es servil a estados unidos, de ver el campo muerto de hambre, de ver la zalamería política. Hastiados de ver como nuestro futuro es la mediocridad que nos rodea.
Es nuestro tiempo de tomar las riendas de este país, dejemos de ser de los cobardes que aceptamos las cosas por el simple hecho de que “así son”, si no lo hacemos hoy, nuestros hijos nos reprocharan lo mismo.
Este país es tan hermoso, tan abundante, tan trabajador, tan diverso y tan pobre, tan decadente, las generaciones antiguas se han encargado de entregarnos un presente en donde no sabemos exigir, un presente que nos condena a un futuro de vicisitudes inexorables, que nos aproxima a un futuro en donde no tenemos cabida.
Quizás soy yo, quizás somos miles de jóvenes hartos de ver a personajillos políticos haciéndose más poderosos, de verle la podredumbre millonaria a las altas esferas sociales, de ver las calles sucias como si fuéramos puercos, de ver como nuestros antiguos hacen votos de castigo, de ver como este país le es servil a estados unidos, de ver el campo muerto de hambre, de ver la zalamería política. Hastiados de ver como nuestro futuro es la mediocridad que nos rodea.
Es nuestro tiempo de tomar las riendas de este país, dejemos de ser de los cobardes que aceptamos las cosas por el simple hecho de que “así son”, si no lo hacemos hoy, nuestros hijos nos reprocharan lo mismo.





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